Chico O’Farrill tenía razón en creer que las músicas Afro-Cubana y Latina darían mucho juego en el jazz de los años 40 y 50. Y lo puso en práctica. Su sofisticado modo de arreglar para orquestas de Latin fue generalmente muy audaz y estridente, aunque también supo escribir para ambientes delicados y en contextos casi sinfónicos como la “Afro-Cuban Jazz Suites”
O’Farrill tocó la trompeta durante su estancia en la escuela militar en Georgia, retornando a Cuba como un completo jazz aficionado después de haber escuchado a las mejores big bands americanas. Estudió composición en La Habana, su ciudad natal, donde dirigió su propia banda antes de trasladarse a New York en 1948. Se creó una buena fama escribiendo arreglos para Benny Goodman, Stan Kenton y Machito. De 1950 a 1954, O’Farrill grabó tórridos álbumes de Latin jazz para los sellos Clef y Norgran, apareciendo también con su orquesta en el Birdland y haciendo varias giras por EE.UU.
Hacia el final de la década, se fue a vivir a Mexico City, regresando a New York en 1965 para trabajar como arreglista y director musical para la televisión y escribir varios arreglos para la orquesta de Count Basie. Aunque durante los años 70 continuó componiendo temas para Machito, Gato Barbieri y Dizzy Gillespie, no tuvo ocasión de grabar a su nombre hasta 1995, cuando irrumpió de nuevo en la escena con su imaginación y vigor intactos tal como quedó reflejado en sus discos para Milestone. |